sábado, 24 de marzo de 2012

Vía Bacánika en el Blog del Librero: "Burbuja editorial" por Martín Lanzón

Por burbuja editorial entiendo el fenómeno económico ocurrido desde hace dos décadas hasta hoy, que supuso que en la mayoría de los países occidentales se registrara un incremento desmedido de publicación de libros, muy por encima del incremento de nuevos lectores o, mejor aún para la industria, de compradores de libros. Si la economía de los países más ricos del mundo colapsó a causa de la insostenible burbuja inmobiliaria –que infló los precios de propiedades que, al fin y al cabo, nadie pudo pagar – qué podrá pasar, entonces, con nuestra deficitaria industria editorial, en la cual los libreros junto con los impresores somos la mano de obra barata.
Mes a mes los grandes grupos editoriales (y los no tan grandes también) inundan, primero las empresas dedicadas a la impresión y luego las librerías, de obras muchas veces de escasa calidad, y otras tantas, de un escalofriante y dudoso gusto. Cada vez que llegan los proveedores, los libreros vemos aparecer, una vez más, cajas y cajas de novedades que en realidad son más la esperanza de un nuevo bestseller que un libro. Con pena me veo a mi mismo con las cajas abiertas, cientos de libros en el piso y ningún lugar en las estanterías, con una mórbida y secreta esperanza de que la gente de una vez por todas se lance a las librerías y dejen sus magros sueldos en la caja registradora siempre vacía. Pero no, esto no sucede, el mundo una vez más le da la espalda al maldito mundo del libro
Los libros no se venden, los editores publican más libros para cubrir ese déficit, los libreros reciben esas interminables cajas de novedades y reposiciones con el imperioso anhelo de vender hasta el último ejemplar y salir al fin de las deudas y la perenne pobreza. Sin embargo, esto nunca sucede. Todo es una burbuja cínica que nunca termina de explotar.
Lo más penoso es que esta sobreproducción de libros no significa mejor y mayor acceso de los lectores al libro, porque si el autor es una persona que poco importa para los dueños de capital simbólico (llámese editores), un lector es un infame e ignoto número que no le importa a nadie. Pero esta es una burbuja de detergente literario que en algún momento puede y debe explotar, quienes piensen que la llegada de ebook va a significar la socialización del conocimiento se equivocan tanto como yo cuando elegí el oficio de librero y no una profesión que me iba a permitir conseguir un futuro próspero; los formatos electrónicos facilitan la concentración en pocas manos de la industria editorial. ¿A qué frenesí informático nos van a subyugar en los próximos años los grandes grupos transnacionales? Por suerte, la sobredosis de información estúpida y mal intencionada se mantendrá en un espacio digital y no va a poner en funcionamiento la hermosa y muy contaminante industria de las artes gráficas.
 Martín Lanzón, Librero.
La Madriguera del conejo

Texto publicado en Bacánika.com.co
Foto: Los demasiados libros.
Instalación de Alicia Martín en la Casa de América de Madrid en 2003.
Crédito: desconocido.
Tomada de El Boomeran(g)

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