sábado, 10 de octubre de 2009

Textos recordados. Desde Letras Libres "Relecturas de Gabriel Zaid: 3.Los demasiados libros" por Tomás Granados


RELECTURAS DE GABRIEL ZAID: 3. LOS DEMASIADOS LIBROS
"Lo sabe el poeta que reclama atención para sus versos pero se niega a prestársela a los de un colega; lo sabe el lector novato ante la empinada lomita de los clásicos; lo sabe usted cuando agota el último anaquel de casa y no encuentra dónde acomodar sus compras recientes; lo sabe el editor que se dispone, una vez más, a sondear el mercado con una novedad literaria de pronóstico incierto; lo sabe el librero que a menudo carece del título que le pide su clientela y en cambio tiene existencias de otros que a él, y tal vez sólo a él, le interesaron hace ya mucho tiempo; lo sabe el responsable del almacén cuando, horrorizado, calcula la rotación de inventario: hay demasiados libros.
Tan atroz certidumbre es distinta en cada uno de estos casos, pues las muchas acepciones de libro dan un significado propio, dependiendo de quien la pronuncie, a la expresión con que Gabriel Zaid calificó estas exuberancias; esa variedad de sentidos, y lo mucho que dice a propósito de cada uno, es lo que permitió a Los demasiados libros estrenar un modo de abordar eso que el propio autor llama “el problema del libro”. En los ensayos que lo constituyen se pasa revista al exceso de originales, de lecturas posibles, de ejemplares, de proyectos editoriales, de mercancías, de productos obsoletos, pero con un vocabulario y un tono refrescante e inesperado, en el que la contundencia de las cifras, las explicaciones financieras, los alegatos comerciales se magnifican gracias a una prosa contenidamente mordaz y a un decidido afán por derruir ideas preconcebidas, como la de que todo libro debería tener miles de lectores, y por dotar de contenido algunas certezas que suelen aceptarse sin más, como la de que el libro es un portento tecnológico aun si lo comparamos con otros dispositivos de reciente invención."
Ir a texto íntegro vía Letras Libres 

Eviado por: Pablo Arcila

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