miércoles, 14 de octubre de 2009

Textos recordados. "Elogio de la librería" por Verónica Sukaczer


Como suele suceder, entrar en ratos de ocio a navegar en al red  sin rumbo fijo es a veces como cuando entras sin buscar nada preciso en una librería, sólo por el placer de hacerlo, de curiosear, de sentirte rodeado por infinitud de textos silenciosos; como salir a la caza de "felices encuentros", de libros como promesas, ventanas o espejos... No se sabe a ciencia cierta con qué te vas a topar... la atención flotante en busca de una indirecta que la atrape, de un llamado a la mirada que imperceptiblemente te lleve al lugar del hallazgo... 
Hoy, por ejemplo, naufragando de acá para allá, fui a dar de cabeza a La vida con subtítulos, blog de la escritora argentina Verónica Sukaczer en donde encontré, de su mano, un bello texto, Elogio del librero, bastante nostálgico pero bastante amable también con la memoria de sus libreros de infancia y formación...
Sin su permiso, aunque voy a avisarle (y a buscar sus libros en la librerías colombianas), van algunos apartes a manera de invitación a visitar su blog y a leer el texto íntegro, claro:
"...Llegó "El Búho", en Rivadavia al 6200 en donde hoy hay un kiosco. El Búho ya fue otra cosa. Yo había crecido y el hombre de mi vida era justo el librero. Joven, bohemio, con barba y pelo largo. Él, Jorge, me recomendó "Fahrenheit 451" y me inició en la ciencia-ficción. Fueron muchos años de ciencia-ficción y de Jorge. Jorge me prestaba libros que necesitaba para la facultad, y yo los leía casi sin abrirlos y se los devolvía con agradecimiento infinito..."

"...En las librerías ya no quedan tesoros por descubrir. El libro que no vendió lo suficiente es desterrado a los quince días. Y a nadie le importa. A estos empleados de comercio no les importa. No les importa que yo esté buscando un libro que ellos no tienen. No les importa no saber. No les importa no poder escribir correctamente el apellido de un autor. No les importa en lo más absoluto que también venden libros míos, porque es más importante pedirme que abra la cartera cuando me voy.
Yo creo que algún día estos pseudo-libreros serán castigados por el hecho de haber ocupado un puesto sagrado. Que algún día todos los libros difíciles, raros, insólitos, profundos, distintos, originales, que ellos jamás osarán recomendar, caerán una y otra vez sobre sus cuerpos hasta que las palabras les queden grabadas en la piel. Y por allí andarán, pequeñas almas con las pieles escritas, sin poder entender el argumento.
Y a los libreros de Abaddón, de El Buho, del Distal de Flores, a todos ellos, GRACIAS". 

Verónica Sukaczer
Escritora y periodista, nacida en Buenos Aires en 1968. Ha colaborado en el diario "La Nación" y la revista infantil "Billiken". También se desempeñó como guionista para televisión. Actualmente coordina talleres literarios y la selección infantil de diversas publicaciones. Entre sus obras se encuentran: Nunca confíes en una computadora; Alas para la paloma; Periodismo; Vuelta al mundo; Ventana de la imaginación, entre otros. 
Enviado por: Pablo Arcila

1 comentario:

  1. Gracias Pablo por recuperar este texto y darlo a re-conocer. Creo que en lo que Verónica describe como 'librero' está uno de los valores fundamentales de esta hermosa profesión y cimiento de una verdadera librería. Quizás el secreto esté en cómo seguir desarrollando estas "cualidades" en un entorno de nuevas tecnologías.
    Mi etapa de 'librero' fue una de las más bellas de mi vida.

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