lunes, 21 de septiembre de 2009

Libreros-editores, nuevas perspectivas para un viejo oficio

Naufragando por el blog Txetxu Barandiarián (reto para el anagrama), encontré una reseña a esta notícula, publicada en Página/12:

LAS LIBRERÍAS QUE SE DEDICAN A LA EDICION, OTRO REFUGIO PARA LA LITERATURA
Los paisajes se camuflan o se reciclan y a veces engañan con su velo de novedad. La figura del librero-editor se consolidó entre los años ’20 y ’40. Manuel Gleizer, que se vanagloriaba de haber editado 20.000 ejemplares en seis años (1922-1928), afirmaba que “al público hay que buscarlo, no esperar buenamente que concurra a las librerías”. Mucha agua corrió por el río de la historia y del mundo del libro, y esa tradición anfibia, más que perderse, quedó relegada a un rincón de la memoria...
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Enviado por: Pablo Arcila

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